×

Cada gota de Anturio mezcal encierra un paisaje distinto, un clima, un viento, un silencio y una espera que no se repetirán. Su esencia es la fugacidad: nunca se deja atrapar del todo, siempre se escapa en matices nuevos.

Cada expresión de Anturio mezcal es un retrato efímero de la naturaleza y de sus caprichos, un encuentro entre el hombre y el agave que sólo puede darse una vez. En sus notas de cata se revela no lo que el mezcal es de manera definitiva, sino lo que fue en el preciso momento en que decidió mostrarse.

Cada expresión de Anturio mezcal es un retrato efímero de la naturaleza y de sus caprichos, un encuentro entre el hombre y el agave que sólo puede darse una vez. En sus notas de cata se revela no lo que el mezcal es de manera definitiva, sino lo que fue en el preciso momento en que decidió mostrarse.

Ningún hombre bebe dos veces desde la misma orilla de la copa: lo que ayer fue alivio, hoy puede ser pregunta; lo que ayer fue fuego, hoy puede ser calma. Cada trago nos revela diferentes porque el tiempo nos moldea, y con él cambian nuestras emociones, nuestras memorias. Así, el mezcal no sólo se transforma en sí mismo, también nos transforma a nosotros, convirtiendo cada encuentro en un diálogo irrepetible entre la naturaleza y nuestra propia metamorfosis.